HISTORIA DEL PSOE DE ANDALUCÍA (1885-2014)Pablo_Iglesias,_de_Compañy

De los difíciles primeros pasos a la alianza con los republicanos (1885-1910).

Aunque el PSOE se funda el Dos de Mayo de 1879 en Madrid, sus primeros pasos en Andalucía fueron lentos y difíciles. En primer lugar, porque este nuevo “partido obrero” nació en la clandestinidad y sólo con la aprobación de la Ley de Asociaciones de 1887 pudo salir a la legalidad, apoyando al año siguiente el nacimiento de la UGT. En segundo lugar,  porque en aquellos años la vida política “oficial” estaba dominada por una oligarquía terrateniente que marginaba de las instituciones a todos los que pudieran amenazar sus privilegiados intereses de clase. Y, finalmente, porque durante estas primeras décadas los socialistas tenían que competir en el seno de movimiento obrero andaluz con otras ideologías como la republicana y la anarquista que también ejercían una notable influencia entre los trabajadores.

La de Málaga fue la primera Agrupación Socialista de Andalucía. Tuvo su origen en el llamado Ateneo Obrero que en el año 1884 fundaban el tonelero Rafael Salinas y el zapatero Antonio Valenzuela. La Agrupación nacía al año siguiente (1885) y se convertía en la quinta de España después de las de Madrid, Barcelona, Guadalajara  y Mataró.  Y en 1886 se fundaba la Agrupación Socialista de Alcalá de los Gazules (Cádiz), la segunda de Andalucía y la primera que el PSOE conseguía crear en el mundo rural español. Poco después, en 1887, nacía la Agrupación de Linares (Jaén), que no tardaría en sustituir a Málaga como bastión del socialismo andaluz en esta primera etapa, siendo la Agrupación más numerosa de la región entre 1895 y 1898, lo que hizo que fuera visitada por Pablo Iglesias en al menos siete ocasiones antes de que terminara el siglo.

Sin embargo, tuvo que producirse una huelga campesina en el malagueño municipio de Teba,  en 1902,  para que los dirigentes nacionales del PSOE pudieran descubrir el potencial revolucionario que tenía el campesinado andaluz, lo que dio lugar a una primera expansión del PSOE por Andalucía que se vio cortada de raíz por la terrible hambruna de 1905. No obstante, fue en este mismo año cuando los socialistas conseguían su primer concejal andaluz, en El Puerto de Santa María (Cádiz) y su primer alcalde cuatro años más tarde en el municipio jienense de Torredonjimeno.

De la Conjunción Republicano-Socialista a la Guerra Civil (1911-1939)

La firma de una alianza electoral entre el PSOE y los republicanos en 1910  puso fin a tres décadas de aislamiento político y permitió que Pablo Iglesias pudiera salir elegido diputado a Cortes. Se abrió así un tiempo nuevo que llevó a centenares de trabajadores a las organizaciones socialistas, con nuevas Casas del Pueblo repartidas por todas las provincias de Andalucía. Fue este contexto el que hizo que los socialistas de Sevilla llegaran  a plantear a las restantes cuarenta Agrupaciones Socialistas de la región, en 1911,  la iniciativa de crear de una Federación Socialista de Andalucía, una primera organización de ámbito regional que finalmente no cuajaría. Pero esta importante incorporación de trabajadores andaluces a las filas del PSOE va a provocar un importante cambio,  que a partir de ahora será determinante en la historia del Partido: desde 1912 y hasta hoy  Andalucía será el territorio que más afiliados proporcione al socialismo español, rompiendo la tradicional hegemonía que en décadas anteriores habían mantenido las Agrupaciones de Vizcaya y Madrid. De esta manera, los  246 afiliados andaluces del PSOE de 1904  se habían convertido en  26.310 en el año  1920,  la mitad de todos los que tenía en el conjunto de España. En estos años fue decisivo el trabajo societario y de proselitismo que realizó desde Granada el catedrático de Derecho Fernando de los Ríos, quien en 1919 saldría elegido diputado, el primero que el PSOE conseguía por una provincia andaluza.

Este crecimiento quedó interrumpido en los años veinte por la confusión que generó el debate de las Internacionales y la escisión que dio lugar al nacimiento del Partido Comunista, por la mala coyuntura económica que siguió al final de la Guerra Mundial y por el ambiente adverso para las organizaciones obreras que trajo consigo la implantación de la Dictadura de Primo de Rivera.

El Partido Socialista se recuperaría de este declive con la llegada de la Segunda República, al conseguir en Andalucía centenares de alcaldes y concejales, volver a recibir miles de nuevos afiliados y alcanzar una representación parlamentaria en las elecciones constituyentes de junio de 1931 como nunca antes había tenido. No extrañó pues, que el Partido fuera considerado como la columna vertebral de este nuevo régimen. Así lo percibieron también sus adversarios políticos y sindicales, que no tardarían en convertirlo en el enemigo a batir, reclamando una y otra vez su expulsión de las instituciones republicanas donde gobernaban. El triunfo de las izquierdas del Frente Popular en febrero de 1936 provocó que las derechas más reaccionarias y concretos sectores del Ejército prepararan un golpe militar para acabar con el sistema democrático.   Iniciado éste en la tarde del 17 de julio, Andalucía quedó dividida en dos zonas. En la parte occidental, controlada por los militares fascistas, los socialistas y otros militantes de la izquierda política y obrera fueron sometidos a una brutal represión en una política de aniquilación premeditada y planificada con el objetivo de exterminar a todas sus organizaciones. Mientras que en la zona oriental –en las provincias de Jaén, Almería y parte de la Granada- fue la resistencia organizada por las entidades socialistas, junto a las restantes fuerzas obreras, la que haría fracasar el golpe militar, manteniendo durante tres años esta Andalucía republicana de colectividades obreras y campesinas.

De la represión y la clandestinidad al Gobierno de Andalucía (1939-1982).

El final de la Guerra y la victoria franquista trajo más muertes, las cárceles y el exilio. El Partido Socialista quedó prácticamente desmantelado en Andalucía y sólo el heroísmo de unos pocos mantendría unas frágiles estructuras orgánicas siempre sometidas a la dureza represiva de la dictadura. La reorganización del socialismo andaluz vino de la mano de Alfonso Fernández Torres, un jienense desterrado en Sevilla que facilitaría la entrada en el PSOE de un grupo de jóvenes universitarios entre los que estaban Luis Yañez, Alfonso Guerra y Felipe González. Un “núcleo sevillano” que desempeñará un papel decisivo no solamente en la renovación del socialismo andaluz, sino también del conjunto del socialismo español, especialmente después del Congreso de Suresnes de 1974.

Con Felipe González como nuevo secretario general y combinando renovación generacional y memoria histórica, el PSOE saldría de las primeras elecciones democráticas de la Transición, en 1977, convertido en la primera fuerza política de Andalucía, un éxito que se confirmaría dos años después en las elecciones generales y municipales de 1979. Este mismo año, en el segundo congreso regional que celebran los socialistas andaluces en los primeros días de diciembre, nacía formalmente el PSOE de Andalucía con José Rodríguez de la Borbolla como primer secretario general.

Por esta fuerza política, al iniciarse el proceso preautonómico en toda España, los socialistas no tardaron en asumir el liderazgo del mismo en Andalucía. Fue Rafael Escudero, el sucesor de Plácido Fernández Viagas en la presidencia del gobierno regional,  el personaje clave de estos momentos históricos, al asumir como propios los sentimientos en favor del autogobierno de la mayoría del pueblo andaluz, poniéndose al frente del mismo en el referéndum del 28 de febrero de 1980. Un éxito político que rentabilizaría el PSOE de Andalucía en las primeras elecciones autonómicas celebradas a mediados de 1982, con su primera mayoría absoluta.

Un partido mayoritario en Andalucía (1983-2014).

La gestión eficaz que los socialistas hicieron en las instituciones municipales, provinciales y regionales que gobernaban contó desde entonces con un mayoritario respaldo de los andaluces, como se demostraría en las elecciones municipales de 1983 y en las segundas elecciones autonómicas de 1986.

A finales de 1988 en el quinto congreso del PSOE de Andalucía era elegido Carlos Sanjuán nuevo secretario general, abriéndose una nueva etapa en la organización que se consolidaría dos años después con la llegada de Manuel Chaves a la presidencia de la Junta de Andalucía, con una gestión marcada por el desarrollo de las infraestructuras, el impulso a las políticas de sanidad, educación y servicios sociales y la concertación con los sindicatos y organizaciones empresariales.

Manuel Chaves, que asumiría la secretaria general del PSOE de Andalucía en 1994, dejaría la presidencia de la Junta en el año 2009, al incorporarse como vicepresidente tercero al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. En ambos cargos sería sustituido por José Antonio Griñán hasta el 2013. Al dimitir, el 5 de septiembre de este año,  Susana Díaz le relevaba en la presidencia de la Junta de Andalucía y el 23 de noviembre en la secretaría general del PSOE de Andalucía.

 

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